¿Cuantas veces hemos hecho algo para un amigo o familiar pensando que estábamos haciendo lo mejor para esa persona y luego resulta que lo que hicimos mas bien le complicó más la vida e incluso creó malestar en nuestra relación?
Sucede muy a menudo. Vamos con la mejor intención del mundo y terminamos enemistados con la persona a la que queríamos ayudar. La regla debería ser preguntar siempre primero ya que no se puede ayudar a quien no quiere nuestra ayuda.
Tambien hay quien no pide ayuda por orgullo. Pero si preguntamos normalmente la respuesta es de agradecimiento y apertura a ideas y opciones alternas. Es decir se trabaja en equipo y armonía.
Si bien el ayudar a nuestro projimo es una regla esencial y de grandes remuneraciones para la convivencia, no se debe hacer sin el consentimiento de ambas partes por que puede incluso perjudicar la autoestima de quien la recibe o influir de manera negativa en el rumbo que esa persona quiere dar a su vida.
Vamos que el lema de hoy es “Haz bien y no mires a quien……………….. pero pregunta primero”
